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Hiram Barrios, el aforismo en Hispanoamérica


Hiram Barrios | Zendalibros.com

Por NELSON RIVERA

Hiram Barrios (1983) es mexicano, poeta, ensayista, narrador, traductor, compilador y aforista. Entre otros, destaco aquí las dos colecciones de aforismos suyos que han circulado: Apócrifo (2014) y Artimañas (2020). Ha publicado, además, varias antologías de aforismos de autores mexicanos y una de autores italianos —realizada con Donato Di Poce—. Acabo de leer su más reciente libro publicado, Disparos al aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica (Ediciones Trea, España, 2022), volumen utilísimo que comentaré a continuación.

Disparos en el aire: Barrios cuenta que, en una carta del 7 de enero de 1930, José Antonio Ramos Sucre escribió: “Los aforismos son disparos al aire”. Y añade: “No he encontrado mejor disparo para definir el género. Recurro a las palabras de Ramos Sucre para definir este compendio que reúne muestras aforísticas de setenta y cinco autores hispanoamericanos que han practicado el aforismo desde el siglo XIX hasta nuestros días”.

Más de un centenar de páginas —la primera parte del volumen— ocupa el documentado estudio que Barrios ofrece del aforismo. Una introducción amplia y sucinta, a un mismo tiempo, profusamente habitada de datos y referencias, ambiciosa por las numerosas cuestiones que aborda. Lejos de eludir las complejidades del tema, Barrios las visita, una a una.

La primera de ellas es la ineludible dificultad que ha sido tantas veces anotada para definir al aforismo y, por lo tanto, deslindarlo de los otros integrantes de la amplia familia de las formas breves: máximas, sentencias, dichos, epigramas, proverbios, adagios, apotegma, refrán, paremias, parábolas, paradojas y otros.

Barrios propone una partición temporal: la que denomina “La tradición aforística, que se remonta a Hipócrates —el primer autor conocido que habla de ‘aforismo’—, e incluso, más atrás en el tiempo, a los filósofos presocráticos, pero también a textos fundadores de la literatura babilónica, egipcia, los proverbios bíblicos o a Lao Tsé, y llega, aproximadamente hasta la frontera entre el Renacimiento y el Romanticismo, tiempo en el que habría surgido el aforismo moderno. Esta clasificación no supone una ruptura, sino la expansión del carácter del aforismo. Barrios se refiere a la tesis de Werner Helmich —uno de los muchos especialistas que cita en su estudio—: “A partir de entonces la auscultación aforística sustituirá el cuerpo humano para inmiscuirse en el análisis político”. Las conductas, las emociones, la intimidad, la visión personalizada del mundo, son marcas del aforismo moderno. Otro autor citado, Javier Recas, señala, por ejemplo, que el Oráculo handbook y arte de la prudencia (1647), de Baltasar Gracián, está dirigido al hombre común. Sin embargo, serán los moralistas franceses los que propiciarían un cambio cualitativo, al promover un yo que no pretende enunciar verdades absolutas: “La objetividad impersonal, con la solemnidad o la grandilocuencia que suele acompañarla, será gradualmente sustituida por una subjetividad expresiva en la que el humor, la ironía, el juego de palabras, las analogías o las observaciones elípticas jugarán un papel importante. Esta permuta traerá consigo modelos basados en la duda, la confesión, la opinión e incluso la maledicencia, la gracejada o el chiste”.

Aforismo, fragmento y afirmación del azar; aforismo y apunte —el caso de Georg Christoph Lichtenberg—; el aforismo como recurso psychological que ordena el pensamiento, al tiempo que rechaza el carácter discursivo de la filosofía (afirmación que comparte con el pensador Andrew Hui, autor de Teoría del aforismo); el aforismo como inequívoca y no unintended presencia literaria en el siglo XX (Kraus, Kafka, Canetti, Cioran, Papini, Flaiano, Bufalino, Machado, Jiménez, Gómez de la Serna, Varona, Porchia, Gómez Dávila, Lec, Butulesco, Baljak y tantos más); el auge editorial del género; la aparición de novedades temáticas; la aforística femenina: temas que preceden el capítulo del estudio que se concentra en el aforismo moderno.

En la tesis de Ana Bundgaard, el aforismo guarda algunas características en cuanto a Extensión, Pregnancia, Organización textual y Amplitud de lo que transmite. Barrios contrasta este enfoque con otros, antes de ofrecer un análisis, de mayor calado, de cinco de sus peculiaridades: Condensación verbal, Discontinuidad, Discordancia, Ficcionalidad e Hibridez.

Recorrido hispanoamericano

Finalizado el capítulo dedicado al aforismo moderno, llegamos al dedicado a El aforismo en Hispanoamérica, sin duda, el más sorprendente por sus hallazgos y posibilidades, aun cuando “la escritura aforística ha sido una práctica marginal y poco valorada”, tantas veces surgida de cuadernos de pensamientos sueltos, materiales inconclusos, pensamientos que, más adelante, podrían encontrar su desarrollo mayor. “Pero secreta o ‘fantasmal’, la escritura aforística ha estado presente desde las primeras décadas de la colonización, aunque siempre de manera vaga y difusa. Su irrupción en la práctica literaria es un fenómeno del siglo XX, aunque se pueden hallar antecedentes y precursores desde el siglo XVI”.

Con el siglo XVI arriban a México los textos hipocráticos, para fines académicos. En el XVII, tratados militares, que apelan al recurso del aforismo, la sentencia o la fórmula breve. A partir de estos dos primeros datos, comienza un fluido de autores y libros que, aunque sea de forma parcial, utilizan uno o más de los formatos breves, no solo en México, también en Argentina, Cuba, Chile y más (Barrios nos recuerda al venezolano Bartolomé Rivodó —1831-1915—, compilador de varios volúmenes de formas breves). Así, hasta alcanzar el tiempo de las vanguardias, donde aparecen escritores que serán destacados aforistas: Oliverio Girondo, Vicente Huidobro, Enrique José Varona y Carlos Díaz Dufoo, mientras, de forma simultánea, llegan a nuestro continente los influjos de los españoles Ramón Gómez de la Serna y José Bergamín.

Sobre Gómez de la Serna, escribe Barrios: “La importancia de la obra ramoniana —en especial las greguerías, aunque no solamente estas— apunta hacia dos direcciones: en primera instancia, permitió la normalización de la escritura humorística: epígonos, imitadores y replicantes se adueñarán del estilo ramoniano para atinar no solo greguerías, sino gracejadas líricas, chistes intelectuales o picardías locales, disparates, juegos de palabras, soflamas literarias, manifiestos (…) y, en segunda instancia, y más importante: la reformulación aforística (…) orientada a la reflexión de conductas contiene afirmaciones o negaciones ante las que el lector puede asentir o discordar”.

En Medio siglo: diáspora y exilio, Barrios se refiere a las décadas determinantes, entre 1940 y 1960, cuando se produce lo que Klaus Weissenberger denominó “Aforística del exilio”, que incluye a los imprescindibles Elías Canetti, Stanislaw Jerzy Lec, Emile Cioran, José Bergamín, José Gaos, Max Aub, Álvaro de Albornoz y Salas y otros. Me encuentro con la referencia de Antidio Cabal (una muy superficial búsqueda por Internet me arroja esto: Cabal —1925-2012— nació en Gran Canaria y emigró a Venezuela; vivió en Caracas —en dos ocasiones— y en Carúpano; fue poeta y ensayista; se graduó de filósofo en la UCV, donde tuvo como profesores a Juan Nuño y Juan David García Bacca; fue editor de Celso Emilio Ferreiro y Ernesto Cardenal; profesor de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Simón Rodríguez; y, dato del mayor interés y no una mera curiosidad, “editor personal” de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera; murió en Costa Rica).

Y así estamos, luego de sembrar el recorrido de nombres y referencias, llegamos a la selección de los 75 autores escogidos por Hiram Barrios, que van de José de Luz y Caballero (Cuba, 1800-1862) a Roy Herbach (Perú, 1991). En la selección se incluyen varios autores venezolanos: José Antonio Ramos Sucre, Rafael Cadenas, Juan Calzadilla, Eugenio Montejo, José Balza, Alberto Hernández, Josu Landa, Franklin Fernández y Freddy Ñáñez. También aparece Luis Yslas Prado, como autor nacido en Perú, que vivió en Venezuela.

Disparos al aire: una selección

-Nada hay tan vacío como un cerebro lleno de sí mismo.

Ignacio Manuel Altamirano (México, 1834-Italia, 1893)

-Nos han clavado el arpón y nos dan cuerda, como el ballenero a la ballena.

-Hay más verdadera ethical en la higiene que en el catecismo.

Manuel González Prada (Perú, 1884-1918)

-Los que presumen de no escribir sino frases lapidarias acaban por lapidarnos con ellas.

Francisco Sosa (México, 1848-1925)

-Hay algo de buque en toda casa extranjera.

-Conmover es moralizar.

José Martí (1853-1895)

-No hay melena que no mistifique.

-De qué lado del cero está el universo

Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952)

-Hace falta ser muy imbécil para explicarse algo.

-Si siquiera nos aburrimos despacio.

Rafael Barrett (España, 1876-1910)

-El hombre no va a ninguna parte. Todo viene a él, como el mañana.

-Quien cube la verdad casi no cube nada.

-Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.

-No me hables. Quiero estar contigo.

-Quien ama a todos, ¿ama a alguien?

Antonio Porchia (Italia, 1885-Argentina, 1968)

-La vida es un despilfarro.

-Los escritores se dividen en aburridos y amenos. Los primeros reciben también el nombre de clásicos.

José Antonio Ramos Sucre (Venezuela, 1890-Suiza, 1930)

-Un hombre desnudo pesa más que vestido.

-Las mejores cosas sobre mí las han dicho mis enemigos.

Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948)

-Ningún reloj te cube tu hora.

-Buscar es horrible, encontrar, a veces peor.

-Si hago planes, es, a lo sumo, para anteayer.

Mariana Frenk-Westheim (Alemania, 1898-Máxico, 2004)

-Adán y Eva no fueron expulsados del Paraíso: se fugaron.

-El infinito se percibe bien desde la cama.

Luis Cardoza y Aragón (Guatemala, 1901-México, 1992)

-La verdad solo es verdad mientras permanece oculta.

-Todos morimos antes de que se nos acabe la vida. Hay algunos que mueren dos veces.

Augusto Roa Bastos (Paraguay, 1917-2005)

-Solo el presente es inolvidable.

-Tanto jode el gallo que al closing sale el sol.

César Fernández Moreno (Argentina, 1919-Francia, 1985)

-Allí donde la luz no alumbre, tal vez alumbre la sombra

-La única salvación de todo andar es no llegar.

Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)

-Todo hombre es antiquísimo, pero no lo quiere saber.

-Lo esencial no es de ninguna época.

Rafael Cadenas (Venezuela, 1930)

-A mitad de la vida todo es aforístico.

-El pensamiento puede escapar de todo: menos del aforismo.

José Balza (Venezuela, 1939)

-Chile, Bolivia, Perú: encono sur.

-Toda exageración empequeñece.

Coco Manto (Bolivia, 1940-2022)

-Cierra los ojos: algo aparecerá.

-Alevoso el texto que deja perplejo a un lector desprevenido.

-Dios es esta lengua que no hablo.

Alberto Hernández (Venezuela, 1952)

-Por definición, todo lo fronterizo está vedado a la definición.

Josu Landa (Venezuela, 1953)

-Llega una edad en la que cualquier espejo es retrovisor.

-También en una línea hay que leer entrelíneas.

Luis Yslas Prado (Perú, 1972)

-La abeja es la aurora. La mosca el ocaso.

-Estás sola, dices que estás sola. Y alguien te cuida desde adentro.

Franklin Fernández (Venezuela, 1973)

-El aforismo es un arma de largo alcance que usualmente se dispara de cerca.

-El que escribe un aforismo ya escribió lo suficiente.

Roy Herbach (Perú, 1991)

Doce aforismos de Nicolás Gómez Dávila*

-Una ‘sociedad ideal’ sería el cementerio de la grandeza humana.

-La prolijidad no es exceso de palabras, sino escasez de concepts.

-Envejecer con dignidad es tarea de todo instante.

-El hombre es más capaz de actos heroicos que de gestos decentes.

-Mientras más libre se crea el hombre, es más fácil adoctrinarlo.

-Con buen humor y pesimismo no es posible ni equivocarse ni aburrirse.

-El creyente sabe cómo se duda, el incrédulo no sabe cómo se cree.

-Nuestros anhelos, en boca ajena, suelen parecernos una estupidez irritante.

-El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector.

-Nuestra tolerancia crece con nuestro desdén.

-Mientras menos adjetivos usemos, más difícil mentir.

-El hombre rara vez entiende que no hay cosas duraderas, pero que hay cosas inmortales.

*Nicolás Gómez Dávila (Colombia, 1914-1994) probablemente es el más prolífico y destacado aforista que ha tenido la lengua española. Los aquí ofrecidos fueron tomados de la antología de Hiram Barrios.

*Disparos en el aire. Antología del aforismo en Hispanoamérica. Hiram Barrios. Ediciones Trea, España, 2022.

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