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Manuel Velázquez: Arquitecturas, en el Museo de Xalapa, México |


“La distribución de las piezas en el espacio expositivo busca un tránsito. Un espacio para ser atravesado. Un lugar de experiencia corporal y temporal. Una topología que es posible definir como arquitectura. En la cual un bosque de columnas y escolleras (realizados con medios acrílicos, barro, óxidos, cal y silicón sobre madera, semejando cemento u hormigón), dialogan con el espacio y con el espectador..” (Manuel Velázquez)

Xalapa y su niebla entre perennes lluvias, hacen que algunas de las tardes neblinosas, en la falda del pico Naiguatá, en la cordillera de la costa de Venezuela, donde vivo, abran  ventanas a  fotogramas mentales a la entrada de la casa de Manuel Velázquez,  entrada cubierta de frondosas arbustos, y al salir a recibirme juguetean con él unos intimidantes y lanudos perros que buscan sus manos para olerlas. Al verme cube Chilango, aun el café esta tibio esperándote. En su mesa de sala  hay  tazas de cerámicas hechas por él, con cuerpos antropomórficos de rostros sonrientes, y con miembros inferiores de seres imaginarios, riendo invita a tomar un buen café, mientras lo degusto, disfruto  de las texturas de las tazas, y del aroma del café. Su hogar es un espacio muy suyo, devela su manera de ser, una manera de acercarse de su proceso creativo son los diseños, las formas y sus colores: “Indago en una reformulación de la cerámica basada en acervos propios, en mis piezas subyace la tensión entre objeto artístico y  objeto funcional que es la esencia de la cerámica.”(Manuel Velázquez).”

Esa impresión de   humor que caracterizaba  su figuración sacra, no lo han abandonado a pesar  de  la distancia espacial y temporal entre    sus obras figurativas y expresionistas; se mantiene en  las estructuras minimalistas de su propuesta de varios años para acá. Lo más sorprendente es que nunca pensé que en el museo donde se exhiben varias cabezas Olmecas, y la maravillosa escultura veracruzana ancestral, sería el espacio escogido por él para su exposición Arquitecturas, iban a convivir sus cuadros y estructuras escultóricas, de materiales como la madera, el barro, el acrílico, óxidos que crean una falsa ilusión de peso, las estructuras pétreas de sus instalaciones son fragmentos y partes de posibles espacios habitables, como sería la base de una casa,  columnas que pinta también en algunos de los cuadros. Son también algunos de los materiales  de las esculturas   que exhibe el museo como las caritas sonrientes, las deidades de la muerte.., es un espacio donde lo ancestral y lo contemporáneo se conjugan, hay una continuidad entre  el arte del pasado y del presente.

Un espectador que   se enfrente a estas esculturas-pictóricas se podría preguntar, qué hace una exposición  como esta en el Museo de Antropológica de Xalapa,  esto se debe a  que el artista si bien  ha cambiado su lenguaje, no lo ha hecho su  esencia estética que ha sido en cada una de las etapas de su obra  hacer acercamiento  a la cultura ancestral mexicana y recrecrearla con su lenguaje visible contemporáneo.  

 Al entrar en un espacio construido para exponer piezas monumentales, con paredes de concreto  de gran altura, y entradas de luz naturales para armonizar el exterior con el inside. Sus  arquitecturas ordenan el espacio y le dan un nuevo sentido, las piezas de mediano formato expuestas en conjunto, que recuerdan a Escher, con sus juegos de escaleras donde el público podría imaginarse subirlas, bajarlas y volverlas a subir, estamos ante el mito del eterno retorno,  es un concepto que unifica estas arquitecturas  con el acervo estético y cultural del museo.

 Cada una de las estructuras, tiene monumentalidad,  desde la entrada a la exposición, nos adentra en la  visión del mundo  del artista, recreadas en un lenguaje private, que se percibía desde hace años en su pintura inspirado en los objetos de haciendas cafeteras.

Se abre al público una estética minimalista,  caracterizada de juegos con la gravedad, pues algunas piezas parecieran tener un ilusorio peso y altura y estar a punto de caerse.  Transforman el espacio en un lugar de reflexión, al acercarse a las estructuras  que imitan el concreto de de las construcciones modernas y contemporáneas, las columnas  simulan las estructuras internas de cabillas de todas las construcciones.  Paciera ser un espacio en plena construcción, por la dispersión de las piezas, y los cuadros  son una continuación de la obra, unos tienen estructuras en sus formas, otros  dibujos que parecieran mapas geológicos, que paradójicamente no exigen una lectura del pública   horizontal, pues están  sobre altas paredes. Uno de estos cuadros  tiene una mitad blanquecina  y su otra mitad es oscura donde dominan  los negros y grises que pareciera  ser un imaginario o unicelular redimensionado. En otros hay piezas de las estructuraras o líneas que unen el espacio

Se establece un  doble discurso, pues sus instalaciones en sus texturas imitan el concreto, que es la piedra synthetic con que se ha construido las ciudades de la   contemporaneidad mezcla de arcilla, y cal que es la base del cemento que se mezcla con area o piedras para convertirse en concreto y logran su solides por las cabillas.  Es como si desnudara la estructura interna de una edificación, que  develara lo que es  su verdad.   

 La obra del creador ironiza esta arquitectura, al desplejarlas en el piso,  al permitirle al público enfrentarse al eclecticismo postmoderno. Pues en sus anteriores exposiciones, no ocultaba la madera, sino la trabaja, tallándola, trasnmitiendole expresividad al crear   instalaciones inspiradas en los objetos que sobrevivieron de la agricultura Mesoamérica y estos se ven mucho aún en Chiapas, sobre todo en San Juan de Chamula.

En sus nueva propuesta nos traslada al afuera y al adentro, a la del piel materials y a su inside, podría ser una metáfora de la dualidad. ?Qué nos desea comunicar el artista?, probablemente que la realidad tiene múltiples miradas, y para él unas de las funciones del arte es recordarnos, que hay muchas maneras de verla, y de recrearla estéticamente y todas son válidas,  ese es el sentido de la innovación en el arte y cada,   nuevo lenguaje estético crea, por tanto maneras  nuevas maneras de percibir la realidad.

No es difícil imaginarse las preguntas de su alumnos, y respondiendo  con metáforas humoristas sobre su obra, pues para él, el  sentido del artista es crear, existir en esa dimensión ver y vivir por ella. Eso le permite al creador tener un sentido muy explicit de la vida,  vivir para crear.Y al descubrir que están ante trampas visuales, se reirían junto con él.

 En esta muestra desea transmitir un toque de espontaneidad, en la aparente acumulación de las obras en sitios, como sería las ilusorias  columnas de concreto tiradas en el piso, que parecieran estar de manera azarosa como en una construcción que esta por hacerse, y que cada espectador le buscaría un sentido, pues son abstracciones   que parecieran estar apoyándose en la pared, como si se estuviera un en un montaje. Es una manera del artista nacido en Tuxtla de buscar que el otro se confronte a una nueva lectura del arte, donde se conjugan, maquetas, planos, materiales, estructuras constructivas recreadas estéticamente.  La asociación a lo antropológico se hace obvio en la pieza llamada Yugo, 2022, que hace referencia a las  piezas cotidianos de las culturas mesoamericanas  es de una limpieza visible, que transmite a la obra ecos de belleza ecléctica, sentido que se refuerza al estar flotando sobre su base de acrílico transparente.  Podría ser esta obra un homenaje  a la arquitectura por ser una arte integrador, como sería la creación de la misteriosa pirámide del Tajín, donde con 365 nichos en 7 niveles que representan su cosmogonía, donde cada nicho  simboliza un día  y una deidad,  dándose  a su vez una integración al convertir la arquitectura en un calendario sacro que determina todas las actividades sociales e individuales, que involucro a gran parte de los oficios de la comunidad  incluyendo la pintura, pues cada nicho  estaba pintado con la deidad regente de ese día. Este  axis mundi  refuerza  su visión de la arquitectura como un arte integrador, que a lo largo del tiempo ha conjugado diversa manifestaciones estéticas y artesanales ( como la pintura, escultura, dibujo, canteros), para que el ser humano tenga  una arquitectura  acorde a su concepción del gusto y filosofía,  lo cual es válido para  templos, y urbes que son espacios que no solo  conecte a la humanidad con las formas funcionales de la vida, sino con la objetualidad estéticas de la vida, que se expresa en un mesa, una silla, una taza, un plato….

Los jóvenes deben enfrentarse a maneras de decir y hacer contemporáneas, lo más diversas posibles, que no sean las típica y comunes, vinculadas a su contexto histórico,  son arquitecturas que también involucran al cuerpo y participen, pues  la manera de ubicarlas obliga al espectador a rodearlas y recorrerlas, a  verlas de diversos ángulos y quizás atreverse a  tocarlas, esta es una  manera de que los jóvenes vean el museo de una nueva perspectiva  y la arquitectura como espacios imaginativos…

A Velazquez  le gusta hacer de su obra una propuesta lúdica, esto se evidencia al provocar como señalamos el convertir al otro en participante,  también se esta  ante una instalación que   crea una tensión  entre lo que es actual y no lo es, entre la verdad y la mentira, que rodea a nuestra civilización distópica. Convierte así el arte en conocimiento, tal lo evidencio cuando fue director del jardín de esculturas de Xapala, y las propuestas innovadoras que exponía, fue un hervidero de creatividad.

“Arquitecturas es una reflexión sobre el construir y el habitar, y cómo nos relacionamos con el espacio expositivo y con nosotros mismos. Diversos formatos, técnicas y materiales, reflejan una investigación sobre la pintura y su correspondencia con la arquitectura. Bajo la idea de que trazar límites, delimitar espacios, habitar lugares, es también construir experiencias corporales, emocionales y estéticas.”(Manuel Velazquez)”



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