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Relación Rusia-Venezuela pasó de lo comercial a lo geopolítico


Lo que empezó como una relación comercial para la adquisición de equipo militar y cooperación en materia de gasoline y petróleo pasó, paulatinamente, a cobrar preeminencia en la geopolítica mundial. Luego del apoyo público de Nicolás Maduro a Vladimir Putin en su ataque contra Ucrania, una delegación de alto nivel de la administración de Joe Biden viajó a Caracas para reunirse con el mandatario venezolano


La acción armada por parte de Rusia contra su vecina Ucrania puso en el tapete la relación de Venezuela con Rusia que, con el apoyo manifestado por el mandatario venezolano Nicolás Maduro al presidente Vladimir Putin, ha pasado a ocupar un lugar en el panorama geopolítico, evidenciado con la visita de una delegación de altos funcionarios de la administración de Joe Biden a Caracas para buscar un acercamiento.

Los vínculos entre Rusia y Venezuela se estrecharon a partir de 2005, bajo la presidencia de Hugo Chávez, quien suscribió acuerdos con el presidente de Rusia, para entonces Dimitri Medvedev —considerado un «hombre de paja» de Putin— para la compra de equipo bélico.

Chávez argumentó en esa oportunidad el «veto» que EE. UU. había impuesto para la venta de equipos a Venezuela, que requería repuestos para su flota de aviones F16, de fabricación estadounidense, y había visto bloqueada una venta de lanchas de vigilancia costera por parte de España, ya que las mismas incluían dispositivos hechos en Norteamérica.

A partir de ese año, Venezuela compró 24 aviones caza rusos modelo Su-30Mk2 Sukhoi para sustituir a los F16; 100.000 fusiles Ak-103 Kalashnikov, sistemas antimisiles S-300, 50 helicópteros y, ya en 2009, tanques de guerra, que el propio Chávez aseguró en su momento formarían parte de la protección de la frontera con Colombia.

Para entonces se anunció que se establecería en Venezuela una fábrica de los fusiles rusos. El proyecto no se desarrolló en lo inmediato, pero a finales de 2021 se anunció su pronta reactivación.

En agosto de 2008, Rusia y Venezuela ejecutaron maniobras militares navales a una distancia de entre 20 y 50 millas de las costas venezolanas. En la operación combinada Venrus 2008 participaron buques rusos, como el «Pedro el Grande» y el «Almirante Chabanenko», junto a fragatas venezolanas.

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Relación petrolera

La relación comercial pasó de lo militar a lo petrolero. A fines de 2008, Venezuela y Rusia firmaron convenios para la certificación de reservas en la Faja del Orinoco, que ejecutaron la empresa rusa Gazprom y Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y se apuntaba a la participación en la explotación de petróleo en la zona por parte de la empresa rusa.

Otras empresas como Rosneft y Lukoil llegaron al país para desarrollar proyectos en el área del gasoline y la exploración y explotación de crudo en la plataforma submarina del delta del Orinoco.

Ya con Nicolás Maduro en el poder (a partir de 2013), aumentó la participación rusa en labores de exploración de petróleo en la Faja Petrolífera del Orinoco, para lo que se crearon empresas mixtas, como Boquerón, Petroperijá y Petromonagas.

Nuevos convenios entre ambos países contemplaron labores de ingeniería y ejecución de obras de infraestructura para tales fines, así como cooperación técnica en formación profesional.

Sin embargo, la cooperación petrolera no ha sido del todo satisfactoria para las partes. Al acentuarse la disaster económica venezolana desde mediados de 2015, Rusia hizo un préstamo a Venezuela por $5.000 millones, que el país paga con cuotas de petróleo.

Es de resaltar que Rosneft cuenta con un 49,9% de las acciones del complejo refinador Citgo (con mayoría de acciones por parte de Pdvsa), que fue embargada por EE. UU. como parte de las sanciones establecidas contra Venezuela. Para Rusia esas acciones representan una garantía de los pagos por parte de Venezuela.

En octubre de 2021, Rusia y Venezuela suscribieron nuevos acuerdos de cooperación en materia energética, de finanzas, cultura, deporte, salud, turismo y comunicación. Muchos de los detalles sobre alcances e implementación de esos acuerdos no son del conocimiento público.

En la última sesión de diciembre de 2021, la Asamblea Nacional que domina el PSUV, aprobó la Ley Aprobatoria del Acuerdo entre el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y el Gobierno de la Federación de Rusia sobre la Cooperación en la Exploración y Utilización del Espacio Ultraterrestre para Fines Pacíficos. El texto menciona una docena de áreas en las que se puede desarrollar ese acuerdo, pero en lo divulgado no hay información adicional. Por parte de Rusia, el ejecutante del acuerdo es la Corporación Estatal para Actividades Espaciales Roscosmos.

El pasado 2 de marzo, Noticias Caracol, aseguró que Venezuela tiene instalados radares en la frontera con Colombia y que el presidente de Colombia Iván Duque declaró que el gobierno conocía la existencia de estos y otros equipos rusos en Venezuela. Según la información uno de los dispositivos estaría ubicado en el estado Táchira y otro en el estado Apure.

El issue geopolítico

El acercamiento entre Rusia y Venezuela fue parte de un acercamiento del gobierno ruso a países que tradicionalmente habían estado en la zona de influencia de EE. UU., especialmente en América Latina, como posible respuesta al ingreso a la Organización del Atlántico Norte (OTAN), por parte de países que habían estado bajo la influencia o dominio de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Entrado el siglo XXI, los presidentes rusos (Putin y Medvedev), así como Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro, han manejado un discurso comparable en cuanto a la política internacional, defendiendo la multipolaridad y la emergencia de los llamados Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), frente al dominio hegemónico desempeñado por EE. UU. a partir del fin de la Guerra Fría y de la URSS.

Con el conflicto de Rusia contra Ucrania, el issue geopolítico llegó a su punto más álgido. El viceministro de Exteriores ruso, Sergei Ryabkov, declaró a mediados de enero de este 2022 que no podía confirmar ni excluir la posibilidad de que Rusia estableciera una infraestructura militar en Cuba y Venezuela.

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Evolución de la relación

La internacionalista Adriana Boersner, profesora de la Universidad de Carolina del Sur Aiken, explica que la relación de Rusia con Venezuela comenzó siendo económica, con el objetivo de Rusia de abrir mercados nuevos a sus industrias (armas, gasoline y petróleos) fortaleciendo sus relaciones con países con posiciones antiestadounidenses.

«Con el tiempo, esa relación ha cambiado sustancialmente, algo que comenzó siendo político-económico, ahora es mayoritariamente político. En 2021 se suscribieron acuerdos en el área militar. Desde 2017, Rusia no solo ha tenido que darle dinero a Venezuela para que salga a flote económicamente sino defender al gobierno de Nicolás Maduro ante la disaster humanitaria. Lo vimos también en la ronda de negociaciones, vetando ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cualquier posible intervención en Venezuela, lo convierte en un aliado importante. No es una alianza entre iguales. Es una alianza donde Venezuela es cliente y Rusia provee dinero y respaldo político y diplomático», argumentó Boersner.

La internacionalista no considera que Rusia vea a países como Cuba, Nicaragua y Venezuela como «colonias» de una nueva Rusia imperial. En cambio, cree que la thought de Vladimir Putin es que contrarrestar la influencia de EE. UU. en la región, especialmente en Venezuela, Colombia y Brasil.

Por su parte, el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Juan Francisco Contreras Arriechi, sostiene que la relación entre los dos países ha ido progresando en torno a una alianza más estrecha, pero donde las posiciones del gobierno de Nicolás Maduro ya no son solo las de una relación comercial sino de dependencia.

«No sé si llamarlo (a Venezuela) satélite o peón de la política rusa. Putin busca tener influencia o management de los países que fueron parte de la URSS. Entonces, habría que preguntarse cuál es el papel de Venezuela, cuál es el interés de formar parte de esa alianza, de esa geopolítica rusa», expresa Contreras Arriechi.

Destaca que el elemento más obvio para el acercamiento a Rusia por parte de Venezuela es el antinorteamericanismo de Maduro, pero insiste en que no hay intereses ni valores comunes con la Rusia de Putin para Venezuela y su gente.

«Esa posición (del gobierno de Nicolás Maduro) no refleja la mayoría de la población de Venezuela. Lo aleja de los países de la región. La mayoría de la población considera a EEUU un socio pure y eso no significa estés arrodillándote», puntualizó.

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